viernes, 18 de abril de 2014

EL VIA CRUCIS, RELATADO POR LA BEATA ANA CATALINA EMMERICH-PRIMERA ESTACION



PRIMERA ESTACION: JESUS CONDENADO A MUERTE

Adoramos te, Christe, et benedicimus tibi.
Quia per sanctam crucem, team redemisti mundum.

Cuando los judíos, habiendo pronunciado la maldición sobre sí y sobre sus hijos, pidieron que esa sangre redentora, que pide misericordia para nosotros, pidiera venganza contra ellos; Pilatos mandó traer sus vestidos de ceremonia, se puso un tocado, en donde brillaba una piedra preciosa y otra capa. 
Estaba rodeado de soldados, precedido de oficiales del tribunal y por delante tenía un hombre que tocaba la trompeta. Así fue desde su palacio hasta la plaza, donde había, enfrente de la columna de la flagelación, un sitio elevado para pronunciar los juicios. Este tribunal se llamaba Gabbata: era una elevación redonda, donde se subía por escalones. 
Muchos de los fariseos se habían ido ya al templo. No hubo mas que Anás, Caifás y otros veintiocho, que vinieron al tribunal cuando Pilatos su puso sus vestidos de ceremonia. Los dos ladrones también fueron conducidos al tribunal, y el Salvador, con su capa colorada y su corona de espinas, fue colocado en medio de ellos. 
Cuando Pilatos se sentó, dijo a los judíos: ``¡Ved aquí a vuestro Rey!´´; y ellos respondieron: ``¡Crucificadlo!´´
``¿Queréis que crucifique a vuestro Rey?´´, volvió a decir Pilatos.
``¡No tenemos más Rey que César!´´ gritaron los príncipes de los sacerdotes. Pilatos no dijo nada más, y comenzó a pronunciar el juicio. Los príncipes de los sacerdotes habían diferido la ejecución de los dos ladrones, ya anteriormente condenados al suplicio de la cruz, porque querían hacer una afrenta más a Jesús, asociándolo en su suplicio a dos malhechores de la última clase. Pilatos comenzó por un largo preámbulo, en el cual daba los nombres más sublimes al emperador Tiberio; después expuso la acusación intentada contra Jesús, que los príncipes de los sacerdotes habían condenado a muerte, por haber agitado la paz pública y violado su ley, haciéndose llamar Hijo de Dios y Rey de los judíos, habiendo el pueblo pedido su muerte por voz unánime.
El miserable añadió que encontraba esa sentencia conforme a la justicia, él, que no había cesado de proclamar la inocencia de Jesús, y al acabar dijo: ´´Condeno a Jesús de Nazareth, Rey de los judíos, a ser crucificado´´; y mandó traer la cruz.

Me parece que rompió un palo largo y que tiró los pedazos a los pies de Jesús. Mientras Pilatos pronunciaba su juicio inicuo, vi que su mujer Claudia Procla le devolvía su prenda y le renunciaba. La tarde de este mismo día se salió secretamente del palacio, para refugiarse con los amigos de Jesús. Ese mismo día, a poco tiempo después, vi a un amigo del Salvador grabar sobre una piedra verdusca, detrás de la altura de Gabbata, dos líneas donde había estas palabras: Judex Injustus, y el nombre de Claudia Procla. Esta piedra se halla todavía en los cimientos de una casa o de una iglesia de Jerusalén, en el sitio donde estaba Gabbata. Claudia Procla se hizo cristiana, siguió a San Pablo, y fue su fiel discípula.

Los dos ladrones estaban a derecha y a izquierda de Jesús: tenían las manos atadas y una cadena al cuello; el que se convirtió después, se mantuvo desde entonces tranquilo y pensativo; el otro, grosero e insolente, se unió a los alguaciles para maldecir e insultar a Jesús, que miraba a sus dos compañeros con amor, y ofrecía sus tormentos por la salvación. Los alguaciles juntaban los instrumentos del suplicio, y lo preparaban todo para esta terrible y dolorosa marcha.
Anás y Caifás habían acabado sus discusiones con Pilatos: tenían dos bandas de pergamino con la copia de la sentencia, y se dirigían con precipitación al templo temiendo llegar tarde.

PADRE NUESTRO, AVE MARIA Y GLORIA.

JESÚS, pequé: Ten piedad y misericordia de mí.

Bendita y alabada sea la pasión y muerte de nuestro Señor Jesucristo y los dolores de su santísima Madre, triste y afligida al pie de la cruz. Amén, Jesús.


sábado, 8 de marzo de 2014

A MIS HIJOS PREDILECTOS...


A mis hijos predilectos, buscad a Jesús para apagar vuestra sed de dicha; id donde Él para satisfacer vuestra gran necesidad de amor: apoyad vosotros también la cabeza sobre su Corazón, para oir su latido; vivid siempre con Él, vosotros que habéis sido llamados a ser los Juanes de Jesús Eucarístico.

Os confío ahora mi querer maternal que Jesús Eucarístico encuentre, en vuestras iglesias, su palacio Real, donde es honrado y adorado por los fieles, donde es también perennemente rodeado por innumerables ejércitos de Ángeles, de Santos y de almas purgantes.

Procurad que el Santísimo Sacramento sea también rodeado de flores y de luces, como señales indicadoras de vuestro amor y de vuestra tierna piedad.

Exponedlo frecuentemente a la veneración de los fieles; multiplicad las horas de adoración pública para reparar la indiferencia, los ultrajes, los numerosos sacrilegios y la terrible profanación, a la que es sometido durante las misas negras, un culto diabólico y sacrílego, que siempre se está difundiendo más y que tiene como cumbre acciones abominables y obscenas hacia la Santísima Eucaristía.

Por esto el mundo está sumergido en la noche más profunda, en las tinieblas del pecado y de la impureza, del egoísmo y del odio, de la avaricia y de la maldad y ya parece que no hay nada capaz de detenerlo de caer en un abismo sin fin.

A vosotros, mis Sacerdotes predilectos, que sois llamados a ser la luz del mundo, que os corresponde ahora la tarea de iluminar la tierra, en estos días de intensa oscuridad.

Entonces hoy os pido que me dejéis entrar en vuestra vida sacerdotal, porque ha llegado también la hora del triunfo en vosotros del Corazón Inmaculado de vuestra Madre Celestial.

Hijos predilectos, al igual que mi Corazón se llena de gozo al veros, en una sacerdotal peregrinación de adoración de gracias hacia Jesús, mi Hijo y mi Dios, presente en la Eucaristía, para consolarlo de tanto vacío, de tanta ingratitud y de tanta indiferencia, de los que está rodeado en su presencia real de Amor, en todos los Sagrarios de la tierra, por parte de tantos hijos míos, sobre todo por parte de muchos hijos predilectos, los Sacerdotes. Os doy gracias por el gozo que dais al profundo dolor del Corazón Inmaculado de vuestra Madre Celestial.


 Yo soy la Madre del Santísimo Sacramento.

He llegado a serlo con mi Sí, porque, en el momento de la Encarnación, he dado la posibilidad al Verbo del Padre depositar en mi seno virginal y, aunque yo sea también verdadera Madre de Dios, mi colaboración sin embargo se ha concretado sobre todo en dar al Verbo su naturaleza humana, que le permitiera a Él, segunda persona de la Santísima Trinidad, Hijo co-eterno del Padre, hacerse en el tiempo también Hombre, verdadero hermano vuestro.

Al asumir la naturaleza humana, le ha sido posible realizar la obra de la Redención.

Como soy Madre de la Encarnación, soy también Madre de la Redención.

Una Redención, que se ha realizado desde el momento de la Encarnación hasta el momento de su Muerte en la Cruz, donde, con motivo de la humanidad asunta, Jesús ha podido realizar lo que como Dios, no le era posible hacer: sufrir, padecer, morir, ofreciéndose en perfecto rescate al Padre y dando a su Justicia una digna y justa reparación.

Verdaderamente Él ha sufrido por todos vosotros, redimiéndoos del pecado y dándoos la posibilidad de recibir esa Vida Divina, que ha sido perdida por todos, en el momento del primer pecado cometido por nuestros progenitores.

Mirad a Jesús mientras ama, actúa, reza, sufre, inmola, desde su entrada en mi seno virginal hasta su subida a la Cruz, en esta perenne acción sacerdotal suya, para comprender que yo soy sobre todo Madre de Jesús Sacerdote.

Soy por tanto también verdadera Madre de la Santísima Eucaristía.

No porque yo lo engendré todavía a ésta realidad misteriosa sobre el Altar: ésta es tarea reservada a los Sacerdotes solamente, mis hijos predilectos.

Es una tarea, pero, que tanto os asemeja a mi función maternal, porque también vosotros, durante la Santa Misa y por medio de las palabras de la Consagración, engendráis verdaderamente a mi Hijo.

Por mí lo recibió la fría pesebrera de una fría piedra de un Altar. Pero también vosotros, como yo, engendráis a mi Hijo.

Por esto no podéis sino ser hijos de una particular, más bien muy particular, predilección de aquella que es Madre, verdadera Madre de su Hijo Jesús.
 



Pero yo soy también verdadera Madre de la Eucaristía, porque Jesús se hace realmente presente, en el momento de la Consagración, por medio de vuestra acción sacerdotal.
Con vuestro sí humano a la poderosa acción del Espíritu, que transforma a la materia del pan y el vino en el Cuerpo y la Sangre de Cristo, vosotros le hacéis posible esta nueva y real presencia suya entre vosotros.

Y se hace presente para continuar la Obra de la Encarnación y de la Redención para cumplir en el misterio el Sacrificio del Calvario, que ha podido ofrecer al Padre con motivo de su naturaleza humana, asunta con el Cuerpo que yo le he dado. Así en la Eucaristía, Jesús se hace presente con su Divinidad y con su Cuerpo glorioso, ese Cuerpo dado a Él por vuestra Madre Celestial, verdadero Cuerpo nacido de María Virgen.
 

martes, 25 de febrero de 2014

PEDIDO ESPECIAL DE NUESTRA MADRE Y SEÑORA, LA VIRGEN MARIA!!!


¡TODOS AQUELLOS QUE DE UNA U OTRA FORMA PROFANEN LOS LUGARES SANTOS, COMETEN SACRILEGIO Y DEBEN CONFESAR Y REPARAR POR ELLO!
Febrero 23 de 2014 – 2:10 p.m.

LLAMADO DE MARÍA ROSA MÍSTICA A LOS HIJOS DE DIOS

Hijitos, que la paz de Dios esté con vosotros.
Hijitos, me duele y entristece ver cómo son profanados por los emisarios del mal y por muchos de vosotros algunos de nuestros santuarios y lugares santos; lo más triste es ver cómo los hijos de Dios no hacen nada, no hay una voz que se levante en defensa de nuestros lugares santos; mis hijos parecen aletargados espiritualmente y permanecen impávidos ante este vil atropello. El humo de satanás se está filtrando en los lugares santos, la maldad y los bajos instintos de los hijos de la oscuridad y de muchos que dicen ser de Dios, son espinas que traspasan nuestros dos corazones.

Qué tristeza siento hijitos, al ver a muchos que sólo vienen a los santuarios en busca de milagros, pero no hay en ellos un deseo de conversión sincera. Qué tristeza me produce ver a los que vienen a las carreras, no alcanzan a llegar, cuando ya están saliendo. Otros vienen a conversar como si los Santuarios y Lugares Santos fueran espacios de visita: hablan y hablan, se ríen y distraen aquellos pocos que vienen a orar. Y qué decir de mis jóvenes tan engañados por mi adversario; cómo me duele y entristece ver a mis niños que se acercan a los lugares santos vistiendo indecorosamente, vienen luciendo ropajes que no son los más adecuados para venir a estos lugares de recogimiento y oración. Muchos mastican chicles, fuman, hablan por celular y profieren palabras obscenas.

Muchos adultos vienen es pasear a los lugares santos, toman los santuarios como lugares de paseo y los dejan llenos de basura y desperdicios de comida. Lágrimas corren por mis ojos y los Ángeles lloran conmigo al ver la poca fe y falta de compromiso de tantos que no han podido entender que a los Santuarios y a las Casas de mi Padre y lugares santos, se viene es a orar, a alabar, a hacer penitencia y a interceder los unos por los otros y por los pecadores del mundo entero. Los Santuarios, las Iglesias y Lugares Santos, son espacios del cielo donde se debe guardar silencio y recogimiento. 

Todos aquellos que de una u otra forma profanen los lugares santos, cometen sacrilegio y deben confesar y reparar por ello.

¡Muchas indulgencias perdéis por vuestro mal comportamiento en los lugares santos!. ¡Pobres hijitos, cuándo tomarán conciencia; tantas bendiciones que el cielo os regala para vuestra salvación, pero muchos de vosotros no las aprovecháis por vuestro mal comportamiento y falta de fe!. Cada visita que hacéis con fe a los Santuarios, Sagrarios, o Lugares Santos, son indulgencias que recibís y que os servirán para borrar muchos de vuestros pecados; estas indulgencias son regalos espirituales que Dios os otorga para vuestra salvación. Pero mirad, cómo muchos las dejáis perder por vuestro mal comportamiento y falta de caridad para con Dios y para con vuestra Madre.

¡Recapacitad hijitos y tomad conciencia de una vez; dejad de profanar nuestros Santuarios y Lugares Santos, porque mi Padre os tomará cuenta de todo esto cuando lleguéis a la eternidad!. Volved vuestros ojos al Creador y comportaos como verdaderos hijos de Dios, para que no tengáis que lamentaros mañana cuando os presentéis ante el Tribunal Supremo. Que la paz de Dios y el amor de esta Madre permanezca siempre con vosotros.

Vuestra Madre, María Rosa Mística.

Dad a conocer mis mensajes a toda la humanidad.



sábado, 22 de febrero de 2014

¡¡¡JESÚS EUCARISTÍA ES EL TESORO ESCONDIDO EN EL SAGRARIO!!!



LA VIRGEN NOS PIDE:

PIDO QUE SE VUELVA A LA PRACTICA DE HACER LAS HORAS DE ADORACIÓN DELANTE DE JESÚS EXPUESTO EN EL SANTÍSIMO SACRAMENTO.

DESEO QUE SE ACRECIENTE EL HOMENAJE DE AMOR HACIA LA EUCARISTÍA Y QUE SE HAGA MANIFIESTO TAMBIÉN A TRAVÉS DE LAS SEÑALES SENSIBLES, PERO TAN SIGNIFICATIVAS DE VUESTRA PIEDAD.

RODEAD A JESÚS EUCARÍSTICO DE FLORES Y DE LUCES: ENVOLVEDLO CON DELICADA ATENCIÓN; ACERCAOS A ÉL CON GESTOS PROFUNDOS DE GENUFLEXIÓN Y DE ADORACIÓN.

¡SI SUPIERAIS COMO JESÚS EUCARÍSTICO OS AMA, CÓMO UN PEQUEÑO GESTO DE VUESTRO AMOR LO LLENA DE GOZO Y DE CONSUELO!

JESÚS PERDONA TANTOS SACRILEGIOS Y OLVIDA UNA CANTIDAD INFINITA DE INGRATITUDES FRENTE A UNA GOTA DE PURO AMOR SACERDOTAL, QUE SE COLOCA EN EL CÁLIZ DE SU CORAZÓN EUCARÍSTICO.

SACERDOTES Y FIELES, VENID A MENUDO DELANTE DEL SAGRARIO; VIVID DELANTE DEL SAGRARIO; ORAD DELANTE DEL SAGRARIO.



VUESTRA ORACIÓN SEA UNA ORACIÓN PERENNE DE ADORACIÓN Y DE INTERCESIÓN, DE ACCIÓN DE GRACIAS Y DE REPARACIÓN.
VUESTRA ORACIÓN SEA UNA ORACIÓN QUE SE UNE AL CANTO CELESTIAL DE LOS ÁNGELES Y DE LOS SANTOS, A LAS ARDIENTES IMPLORACIONES DE LAS ALMAS QUE TODAVÍA SE PURIFICAN EN EL PURGATORIO.
VUESTRA ORACIÓN SEA UNA ORACIÓN QUE RESUME LAS VOCES DE TODA LA HUMANIDAD QUE TIENE QUE POSTRARSE, DELANTE DE TODO SAGRARIO DE LA TIERRA, EN UN ACTO DE PERENNE GRATITUD Y DE DIARIA ACCIÓN DE GRACIAS. PORQUE EN LA EUCARISTÍA JESUCRISTO ESTA REALMENTE PRESENTE., PERMANECE SIEMPRE CON VOSOTROS Y ESTA PRESENCIA SUYA SE HARÁ SIEMPRE MAS FUERTE, BRILLARÁ SOBRE EL MUNDO COMO UN SOL Y MARCARÁ EL COMIENZO DE LA ERA NUEVA.

LA VENIDA DEL REINO GLORIOSO DE CRISTO COINCIDIRÁ CON EL RESPLANDOR MÁS GRANDE DE LA EUCARISTÍA.
CRISTO INSTAURARÁ SU REINO GLORIOSO EN EL TRIUNFO UNIVERSAL DE SU REINO EUCARÍSTICO, QUE SE DESARROLLARÁ EN TODA SU POTENCIA Y TENDRÁ LA CAPACIDAD DE CAMBIAR LOS CORAZONES, LAS ALMAS, LAS PERSONAS, LAS FAMILIAS, LA SOCIEDAD, LA ESTRUCTURA MISMA DEL MUNDO.



CUANDO HABRÁ INSTAURADO SU REINO EUCARÍSTICO, JESÚS OS CONDUCIRÁ A GOZAR DE ESTA HABITUAL PRESENCIA SUYA QUE VOSOTROS SENTIRÉIS DE UNA MANERA NUEVA Y EXTRAORDINARIA Y OS CONDUCIRÁ A HACER LA EXPERIENCIA DE UN SEGUNDO, RENOVADO Y MÁS HERMOSO PARAÍSO TERRENAL.

PERO DELANTE DEL SAGRARIO, VUESTRA PRESENCIA NO SEA SOLAMENTE UNA PRESENCIA DE ORACIÓN, SINO TAMBIÉN DE COMUNIÓN DE VIDA CON JESÚS.





jueves, 6 de febrero de 2014

CONSAGRACIÓN A LA SANGRE PRECIOSA DE JESUCRISTO



Consciente de mi nada y de Tu Sublimidad, Misericordioso Salvador, me postro a Tus pies, y Te agradezco por la Gracia que has mostrado hacia mí, ingrata creatura. 
Te agradezco especialmente por liberarme, mediante Tu Sangre Preciosa, del poder destructor de Satanás. 
En presencia de mi querida Madre María, mi Ángel Custodio, mi Santo patrono, y de toda la corte celestial, me consagro voluntariamente, con corazón sincero, oh queridísimo Jesús, a Tu Preciosa Sangre, por la cual has redimido al mundo del pecado, de la muerte y del infierno. 
Te prometo, con la ayuda de Tu gracia y con mi mayor empeño, promover y propagar la devoción a Tu Sangre Preciosa, precio de nuestra redención, a fin de que Tu Sangre adorable sea honrada y glorificada por todos. 
De esta manera, deseo reparar por mi deslealtad hacia Tu Preciosa Sangre de Amor, y compensarte por las muchas profanaciones que los hombres cometen en contra del Precioso Precio de su salvación. 
¡Oh, si mis propios pecados, mi frialdad, y todos los actos irrespetuosos que he cometido contra Ti, oh Santa y Preciosa Sangre, pudieran ser borrados! 
He aquí, querido Jesús, que te ofrezco el amor, el honor y la adoración que tu Santísima Madre, tus fieles discípulos y todos los Santos han ofrecido a Tu Preciosa Sangre. Te pido que olvides mi falta de fe y frialdad del pasado, y que perdones a todos los que te ofenden. 
¡Oh Divino Salvador! rocíame a mí y a todos los hombres con Tu Preciosa Sangre, a fin de que te amemos, ¡oh Amor Crucificado, de ahora en adelante con todo nuestro corazón, y que dignamente honremos el Precio de nuestra salvación! Amén



ORACIÓN DE REPARACIÓN 

POR LA 

CORONA DE ESPINAS 


(Dada a Bernabé por Santa Cecilia el 14 de julio de 2000) 
HIMNO 
Estoy solo, estoy abandonado 
me han dejado con la corona de espinas 
que penetran Mi cabeza 
y Mi pueblo me ha abandonado. 
Amados Míos, ¿dónde estáis? 
Esta corona de espinas ha penetrado Mi alma. 
Retiren las espinas, tengan misericordia de Mí. 
Por amor a vosotros 
Morí en la Cruz con la corona de espinas. 
Estoy nuevamente viviendo con las espinas. 
Yo Soy el Agonizante Jesucristo. 

ORACIÓN 
¡Mi amado Jesucristo Agonizante, Hijo del Altísimo! Me postro a Tus pies en medio de mi nada. 
Recuerdo todas mis ofensas hacia Ti. Te ruego, Señor, ten misericordia de mí. Mis pecados te han 
mantenido en agonía por estos miles de años. 
Te contemplo aún vivo, colgado en la Cruz, con esa terrible corona de espinas, la sangre bañando Tu 
Rostro y las espinas punzando Tu Santa Faz. Me arrepiento por ese regalo que te di: la corona de 
espinas. Deseo quitarte la corona de espinas y ofrecerte con amor una corona de oro. 

(Besando la corona y apretándola contra su corazón Santa Cecilia oró así:) 

Jesús mío, yo laceré Tu Sagrada Cabeza con una corona de espinas… 
Ten misericordia de mí, y perdona al mundo. 
Jesús mío, que sufres místicamente el dolor y la agonía de mi terrible corona de espinas en Tu 
Sagrado Corazón… 
Ten misericordia de mí, y perdona al mundo. 
Jesús mío, que sufres la ignominia de mi terrible corona de espinas… 
Ten misericordia de mí, y perdona al mundo. 


(Apretando la corona de espinas contra su cabeza, Santa Cecilia besó los pies 
de Jesucristo Agonizante en la Cruz, y oró:) 

Mi Agonizante Jesús, recuerdo cómo yo golpeé Tu Sagrada Cabeza con varilla de hierro para que te
penetraran aún más las espinas en Tu cerebro. Sentiste un dolor como si fuera un rayo que 
estremeciera todo Tu Cuerpo virginal. ¡Oh cuánto te ha hecho sufrir mi maldad! 
Cuando medito en Tu terrible caminar hacia el Calvario, lloro amargamente porque mi maldad colocó 
esa corona de espinas en Tu Sagrada Cabeza, sede de la Divina Sabiduría. Te veo cayéndote bajo el 
peso de la Cruz, que hacía que las espinas penetraran más profundamente en Tu Cabeza. 
Me veo arrastrándote y golpeándote la Cabeza con una vara. ¡No hubiera querido ser yo quien hizo 
todo esto a mi amado Salvador! 
Jesús mío, te he tratado cruelmente, perdóname, perdóname, perdona a Tu pueblo. Haré todo lo que 
pueda para retirar esas espinas, cambiando de vida de ahora en adelante. 
Mi maldad mantuvo la corona de espinas en Tu cabeza hasta Tu muerte para que así no pudieras tener ni 
un poco de alivio en Tu Pasión. ¡Señor, ten misericordia de mí! ¡Cristo, ten misericordia de mi maldad! 
Contemplo Tu Sagrada Cabeza recostada sobre el regazo de Tu Madre dolorosa estando ya muerto. 
Puedo ver las manos de Juan el amado, de María Magdalena y de Tu Madre dolorosa desprendiendo, con 
lágrimas de amor, la corona de espinas de Tu Sagrada Cabeza. Desearía ser uno de ellos para retirar la 
corona y ofrecerte a cambio una corona de oro, como muestra de mi amor hacia Ti. 

(Sosteniendo la corona de espinas y meditando en silencio, 
Santa Cecilia oró así:) 

Te ofrezco todo mi ser y te prometo cargar mi cruz tras de Ti, con alegría y amor, todos los días de mi vida. 
Recibe los méritos de mis sufrimientos y persecuciones que prometo aceptar con amor en reparación por 
mis pecados y los pecados del mundo entero. Queridísimo Jesús Agonizante, con este humilde 
ofrecimiento, deseo retirar la corona de espinas que te coloqué y ofrecerte una corona de oro. Recibe con 
amor esta corona de oro que te ofrezco. Amén. 

Padre Eterno, te he ofendido gravemente al lacerar la Sagrada Cabeza de Tu Hijo Unigénito a 
Quién tanto amas. Ten misericordia de mí. Perdóname y perdona al mundo. Amén. (Tres veces)





PROMESAS DE NUESTRO SEÑOR SOBRE 
LA CORONA DE ESPINAS 

1. Yo sanaré las heridas de los corazones de aquéllos que adoren Mi Sagrada Cabeza a través de 
esta Corona. 

2. Yo consolaré a los que Me consuelen con estas oraciones. 

3. Yo derramaré el océano de la Divina Misericordia sobre aquéllos que adoren las Heridas de Mi 
Sagrada Cabeza a través de estas oraciones. 

4. Todos los que adoren la Preciosísima Sangre de Mi Sagrada Cabeza a través de esta Corona, 
recibirán la gracia de la Divina Sabiduría. 

5. Yo custodiaré sus cinco sentidos. 

6. Cuando toquen esta Corona con amor, Yo permitiré que una gota de Mi Sangre caiga sobre sus 
cabezas. 

7. Yo renovaré el amor de un pecador arrepentido que adore misericordiosamente Mi Sagrada 
Cabeza con esta Corona. 

8. Siempre hay un rocío de Mi Preciosísima Sangre dondequiera que estén estas Espinas. No estoy 
lejos, estoy cerca. 

9. Yo coronaré la cabeza de los que adoren las Sagradas Heridas y la Sangre de Mi Sagrada 
Cabeza a través de esta Corona, con una corona de victoria. 

10. Yo prometo mostrar Mi Sagrada Cabeza un día antes de su muerte a todos los que amen su 
Corona y adoren Mi Sagrada Cabeza por medio de ella, de manera que tengan perfecto 
conocimiento de sus pecados y se arrepientan. 


El 15 de septiembre de 2001, Nuestra Madre dijo que Ella le había pedido a su Hijo Jesús 
bendecir la Corona de Espinas.



lunes, 20 de enero de 2014

CONSAGRACION A MARIA, MADRE DE LA EUCARISTIA







Consagración a María, Madre de la Eucaristía

Dios mío,
Yo creo que eres Uno en naturaleza, Igual en divinidad.
Tres Personas, presentes en la Eucaristía.
Ante Tí, Dios Uno y Trino, me postro en adoración
y Te reconozco como mi Creador, Redentor, Santificador.
Yo, pequeña y débil creatura,
elevada por Tu Gracia a la dignidad de ser hijo(a) Tuyo(a),
deseo vivir las enseñanzas del Evangelio,
ser un miembro dócil de la Iglesia,
aceptar los mensajes
que nos has enviado a través de la Madre de la Eucaristía.
Padre mío,
necesito Tu amor
para dar significado, dirección y propósito a mi vida,
nada puedo hacer sin Tí
al volverme hijo(a) Tuyo(a).
Jesús, dulce Maestro,
deseo conocerTe y amarTe más y más,
alimenta, sostiene y fortalece
mi vida con la Eucaristía,
pan de Dios, el pan de vida, pan vivo bajado del Cielo.
Espíritu Santo,
dame Tu luz
para que pueda comprender, aunque sea por un instante,
todo el infinito amor de la Santísima Trinidad
que se me da en la Eucaristía.
Oh Dios, Uno y Trino,
me consagro a Tí por medio de María,
Madre de la Eucaristía.
Me comprometo, tanto como sea posible,
a asistir diariamente a la Santa Misa
y a recibirTe en mi corazón.
Creo que estás en verdad presente
en los Sagrarios de las iglesias,
donde deseo ir a alaberTe, a adorarTe
y hacerTe compañía.
Madre de la Eucaristía,
Tú quien nos has dado a tu hijo Jesús,
con dolor y tanto amor,
mientras pendía de la Cruz,
ayúdame a vivir en la gracia para siempre estar listo
para recibir a Jesús en mi corazón.
Amén.



Roma, 8 de diciembre de 1994

http://www.madredelleucaristia.it

ORACIÓN DE PROTECCIÓN PARA LOS DÍAS DE PURIFICACIÓN DE LA TIERRA




¡LA ORACIÓN ES VUESTRA PROTECCIÓN Y EL REZO DE MI SANTO ROSARIO EL ESCUDO ESPIRITUAL QUE CIEGA A SATANÁS Y SUS HUESTES DEL MAL!

2 DE ENERO DE 2014 - 8:55 A.M.
LLAMADO DE LA SEÑORA DE TODOS LOS PUEBLOS A LOS HIJOS DE DIOS

Hijitos míos, la paz de Dios esté con vosotros.
Están por comenzar los días difíciles y debéis de estar bien protegidos espiritualmente, para que podáis enfrentar a mi adversario y sus huestes del mal. Cuando mi adversario se manifieste a la humanidad, se intensificarán los ataques para el pueblo de Dios en todos los aspectos de su vida; es por eso hijitos míos, que os llamo a que renovéis vuestra consagración a mi Corazón Inmaculado, para que permanezcáis doblemente protegidos por la coraza de mi consagración.
Muchas naciones hijitos míos, van a comenzar a sentir los efectos de la transformación de la creación. Cuando la tierra comience a moverse, no perdáis la cabeza, ni entréis en pánico; más bien acudid a mi protección y amparo y repetid esta oración que os doy para los días en que la tierra comience a tambalearse.

ORACIÓN DE PROTECCIÓN PARA LOS DÍAS DE PURIFICACIÓN DE LA TIERRA
 
Corazón inmaculado de nuestra Madre María, ampáranos y protégenos; no permitas que el pánico se apodere de nuestras vidas; dadnos paz y serenidad en estos momentos de tribulación. Nos acogemos a ti Madre querida, seguros de que nada nos pasará, porque vos dulcísima Madre nos tienes cubiertos con tu santo manto. No te canses de interceder por tus hijos, para que estos días de purificación nos sean llevaderos y todo se cumpla conforme a la voluntad divina. Jesús y María, salvad las almas y llevadlas a la gloria del cielo.
Gloria a Dios, Gloria a Dios, Gloria a Dios. (Rezar 3 Credos y 3 Magníficat)

Hijitos, conservad la calma en esos días; orad y orad, es lo mejor que podéis hacer. Nada os pasará si permanecéis unidos a nuestros dos corazones; la luz de vuestras lámparas aceitadas con la oración, brillará en la oscuridad de aquellos días. No temáis, la justicia divina pasará de largo al ver la luz de vuestras lámparas.
Todos aquellos hogares donde se tenga la devoción a mi Santo Rosario, estarán doblemente protegidos, porque mi Santo Rosario es el arma más poderosa con que contáis para enfrentar el combate espiritual que se avecina.
El tiempo de la justicia divina es irreversible, pero vosotros hijitos, podéis acortar esos días con vuestra oración; acordaos que el poder de la oración cuando se hace con fe y en cadena, aplaca la justa ira de Dios. La oración es vuestra protección y el rezo de mi santo rosario el escudo espiritual que ciega a satanás y sus huestes del mal. No lo olvidéis; orad a todo instante con jaculatorias e invocando el poder de la Sangre de mi hijo, haciendo mi santo rosario y pidiendo la protección de esta madre que ya está en medio de vosotros.
Venid pues mis niños, tomaos de mi mano y haced cadenas de oración con mi santo rosario y pedid al Padre por la salvación de las almas que están en la oscuridad. Estad listos y preparados mi Ejército Mariano, porque vuestra Reina y Señora ya está en el campo de batalla. Solo espero la señal de mi Padre para dar comienzo a la batalla final que os dará la libertad definitiva sobre las fuerzas del mal. ¡Adelante, pueblo de Dios; ni un paso atrás, el cielo cuenta con vosotros!. Quién es como Dios, nadie es como Dios.
Dad a conocer mis mensajes, hijitos de mi corazón.