sábado, 22 de febrero de 2014

¡¡¡JESÚS EUCARISTÍA ES EL TESORO ESCONDIDO EN EL SAGRARIO!!!



LA VIRGEN NOS PIDE:

PIDO QUE SE VUELVA A LA PRACTICA DE HACER LAS HORAS DE ADORACIÓN DELANTE DE JESÚS EXPUESTO EN EL SANTÍSIMO SACRAMENTO.

DESEO QUE SE ACRECIENTE EL HOMENAJE DE AMOR HACIA LA EUCARISTÍA Y QUE SE HAGA MANIFIESTO TAMBIÉN A TRAVÉS DE LAS SEÑALES SENSIBLES, PERO TAN SIGNIFICATIVAS DE VUESTRA PIEDAD.

RODEAD A JESÚS EUCARÍSTICO DE FLORES Y DE LUCES: ENVOLVEDLO CON DELICADA ATENCIÓN; ACERCAOS A ÉL CON GESTOS PROFUNDOS DE GENUFLEXIÓN Y DE ADORACIÓN.

¡SI SUPIERAIS COMO JESÚS EUCARÍSTICO OS AMA, CÓMO UN PEQUEÑO GESTO DE VUESTRO AMOR LO LLENA DE GOZO Y DE CONSUELO!

JESÚS PERDONA TANTOS SACRILEGIOS Y OLVIDA UNA CANTIDAD INFINITA DE INGRATITUDES FRENTE A UNA GOTA DE PURO AMOR SACERDOTAL, QUE SE COLOCA EN EL CÁLIZ DE SU CORAZÓN EUCARÍSTICO.

SACERDOTES Y FIELES, VENID A MENUDO DELANTE DEL SAGRARIO; VIVID DELANTE DEL SAGRARIO; ORAD DELANTE DEL SAGRARIO.



VUESTRA ORACIÓN SEA UNA ORACIÓN PERENNE DE ADORACIÓN Y DE INTERCESIÓN, DE ACCIÓN DE GRACIAS Y DE REPARACIÓN.
VUESTRA ORACIÓN SEA UNA ORACIÓN QUE SE UNE AL CANTO CELESTIAL DE LOS ÁNGELES Y DE LOS SANTOS, A LAS ARDIENTES IMPLORACIONES DE LAS ALMAS QUE TODAVÍA SE PURIFICAN EN EL PURGATORIO.
VUESTRA ORACIÓN SEA UNA ORACIÓN QUE RESUME LAS VOCES DE TODA LA HUMANIDAD QUE TIENE QUE POSTRARSE, DELANTE DE TODO SAGRARIO DE LA TIERRA, EN UN ACTO DE PERENNE GRATITUD Y DE DIARIA ACCIÓN DE GRACIAS. PORQUE EN LA EUCARISTÍA JESUCRISTO ESTA REALMENTE PRESENTE., PERMANECE SIEMPRE CON VOSOTROS Y ESTA PRESENCIA SUYA SE HARÁ SIEMPRE MAS FUERTE, BRILLARÁ SOBRE EL MUNDO COMO UN SOL Y MARCARÁ EL COMIENZO DE LA ERA NUEVA.

LA VENIDA DEL REINO GLORIOSO DE CRISTO COINCIDIRÁ CON EL RESPLANDOR MÁS GRANDE DE LA EUCARISTÍA.
CRISTO INSTAURARÁ SU REINO GLORIOSO EN EL TRIUNFO UNIVERSAL DE SU REINO EUCARÍSTICO, QUE SE DESARROLLARÁ EN TODA SU POTENCIA Y TENDRÁ LA CAPACIDAD DE CAMBIAR LOS CORAZONES, LAS ALMAS, LAS PERSONAS, LAS FAMILIAS, LA SOCIEDAD, LA ESTRUCTURA MISMA DEL MUNDO.



CUANDO HABRÁ INSTAURADO SU REINO EUCARÍSTICO, JESÚS OS CONDUCIRÁ A GOZAR DE ESTA HABITUAL PRESENCIA SUYA QUE VOSOTROS SENTIRÉIS DE UNA MANERA NUEVA Y EXTRAORDINARIA Y OS CONDUCIRÁ A HACER LA EXPERIENCIA DE UN SEGUNDO, RENOVADO Y MÁS HERMOSO PARAÍSO TERRENAL.

PERO DELANTE DEL SAGRARIO, VUESTRA PRESENCIA NO SEA SOLAMENTE UNA PRESENCIA DE ORACIÓN, SINO TAMBIÉN DE COMUNIÓN DE VIDA CON JESÚS.





jueves, 6 de febrero de 2014

CONSAGRACIÓN A LA SANGRE PRECIOSA DE JESUCRISTO



Consciente de mi nada y de Tu Sublimidad, Misericordioso Salvador, me postro a Tus pies, y Te agradezco por la Gracia que has mostrado hacia mí, ingrata creatura. 
Te agradezco especialmente por liberarme, mediante Tu Sangre Preciosa, del poder destructor de Satanás. 
En presencia de mi querida Madre María, mi Ángel Custodio, mi Santo patrono, y de toda la corte celestial, me consagro voluntariamente, con corazón sincero, oh queridísimo Jesús, a Tu Preciosa Sangre, por la cual has redimido al mundo del pecado, de la muerte y del infierno. 
Te prometo, con la ayuda de Tu gracia y con mi mayor empeño, promover y propagar la devoción a Tu Sangre Preciosa, precio de nuestra redención, a fin de que Tu Sangre adorable sea honrada y glorificada por todos. 
De esta manera, deseo reparar por mi deslealtad hacia Tu Preciosa Sangre de Amor, y compensarte por las muchas profanaciones que los hombres cometen en contra del Precioso Precio de su salvación. 
¡Oh, si mis propios pecados, mi frialdad, y todos los actos irrespetuosos que he cometido contra Ti, oh Santa y Preciosa Sangre, pudieran ser borrados! 
He aquí, querido Jesús, que te ofrezco el amor, el honor y la adoración que tu Santísima Madre, tus fieles discípulos y todos los Santos han ofrecido a Tu Preciosa Sangre. Te pido que olvides mi falta de fe y frialdad del pasado, y que perdones a todos los que te ofenden. 
¡Oh Divino Salvador! rocíame a mí y a todos los hombres con Tu Preciosa Sangre, a fin de que te amemos, ¡oh Amor Crucificado, de ahora en adelante con todo nuestro corazón, y que dignamente honremos el Precio de nuestra salvación! Amén



ORACIÓN DE REPARACIÓN 

POR LA 

CORONA DE ESPINAS 


(Dada a Bernabé por Santa Cecilia el 14 de julio de 2000) 
HIMNO 
Estoy solo, estoy abandonado 
me han dejado con la corona de espinas 
que penetran Mi cabeza 
y Mi pueblo me ha abandonado. 
Amados Míos, ¿dónde estáis? 
Esta corona de espinas ha penetrado Mi alma. 
Retiren las espinas, tengan misericordia de Mí. 
Por amor a vosotros 
Morí en la Cruz con la corona de espinas. 
Estoy nuevamente viviendo con las espinas. 
Yo Soy el Agonizante Jesucristo. 

ORACIÓN 
¡Mi amado Jesucristo Agonizante, Hijo del Altísimo! Me postro a Tus pies en medio de mi nada. 
Recuerdo todas mis ofensas hacia Ti. Te ruego, Señor, ten misericordia de mí. Mis pecados te han 
mantenido en agonía por estos miles de años. 
Te contemplo aún vivo, colgado en la Cruz, con esa terrible corona de espinas, la sangre bañando Tu 
Rostro y las espinas punzando Tu Santa Faz. Me arrepiento por ese regalo que te di: la corona de 
espinas. Deseo quitarte la corona de espinas y ofrecerte con amor una corona de oro. 

(Besando la corona y apretándola contra su corazón Santa Cecilia oró así:) 

Jesús mío, yo laceré Tu Sagrada Cabeza con una corona de espinas… 
Ten misericordia de mí, y perdona al mundo. 
Jesús mío, que sufres místicamente el dolor y la agonía de mi terrible corona de espinas en Tu 
Sagrado Corazón… 
Ten misericordia de mí, y perdona al mundo. 
Jesús mío, que sufres la ignominia de mi terrible corona de espinas… 
Ten misericordia de mí, y perdona al mundo. 


(Apretando la corona de espinas contra su cabeza, Santa Cecilia besó los pies 
de Jesucristo Agonizante en la Cruz, y oró:) 

Mi Agonizante Jesús, recuerdo cómo yo golpeé Tu Sagrada Cabeza con varilla de hierro para que te
penetraran aún más las espinas en Tu cerebro. Sentiste un dolor como si fuera un rayo que 
estremeciera todo Tu Cuerpo virginal. ¡Oh cuánto te ha hecho sufrir mi maldad! 
Cuando medito en Tu terrible caminar hacia el Calvario, lloro amargamente porque mi maldad colocó 
esa corona de espinas en Tu Sagrada Cabeza, sede de la Divina Sabiduría. Te veo cayéndote bajo el 
peso de la Cruz, que hacía que las espinas penetraran más profundamente en Tu Cabeza. 
Me veo arrastrándote y golpeándote la Cabeza con una vara. ¡No hubiera querido ser yo quien hizo 
todo esto a mi amado Salvador! 
Jesús mío, te he tratado cruelmente, perdóname, perdóname, perdona a Tu pueblo. Haré todo lo que 
pueda para retirar esas espinas, cambiando de vida de ahora en adelante. 
Mi maldad mantuvo la corona de espinas en Tu cabeza hasta Tu muerte para que así no pudieras tener ni 
un poco de alivio en Tu Pasión. ¡Señor, ten misericordia de mí! ¡Cristo, ten misericordia de mi maldad! 
Contemplo Tu Sagrada Cabeza recostada sobre el regazo de Tu Madre dolorosa estando ya muerto. 
Puedo ver las manos de Juan el amado, de María Magdalena y de Tu Madre dolorosa desprendiendo, con 
lágrimas de amor, la corona de espinas de Tu Sagrada Cabeza. Desearía ser uno de ellos para retirar la 
corona y ofrecerte a cambio una corona de oro, como muestra de mi amor hacia Ti. 

(Sosteniendo la corona de espinas y meditando en silencio, 
Santa Cecilia oró así:) 

Te ofrezco todo mi ser y te prometo cargar mi cruz tras de Ti, con alegría y amor, todos los días de mi vida. 
Recibe los méritos de mis sufrimientos y persecuciones que prometo aceptar con amor en reparación por 
mis pecados y los pecados del mundo entero. Queridísimo Jesús Agonizante, con este humilde 
ofrecimiento, deseo retirar la corona de espinas que te coloqué y ofrecerte una corona de oro. Recibe con 
amor esta corona de oro que te ofrezco. Amén. 

Padre Eterno, te he ofendido gravemente al lacerar la Sagrada Cabeza de Tu Hijo Unigénito a 
Quién tanto amas. Ten misericordia de mí. Perdóname y perdona al mundo. Amén. (Tres veces)





PROMESAS DE NUESTRO SEÑOR SOBRE 
LA CORONA DE ESPINAS 

1. Yo sanaré las heridas de los corazones de aquéllos que adoren Mi Sagrada Cabeza a través de 
esta Corona. 

2. Yo consolaré a los que Me consuelen con estas oraciones. 

3. Yo derramaré el océano de la Divina Misericordia sobre aquéllos que adoren las Heridas de Mi 
Sagrada Cabeza a través de estas oraciones. 

4. Todos los que adoren la Preciosísima Sangre de Mi Sagrada Cabeza a través de esta Corona, 
recibirán la gracia de la Divina Sabiduría. 

5. Yo custodiaré sus cinco sentidos. 

6. Cuando toquen esta Corona con amor, Yo permitiré que una gota de Mi Sangre caiga sobre sus 
cabezas. 

7. Yo renovaré el amor de un pecador arrepentido que adore misericordiosamente Mi Sagrada 
Cabeza con esta Corona. 

8. Siempre hay un rocío de Mi Preciosísima Sangre dondequiera que estén estas Espinas. No estoy 
lejos, estoy cerca. 

9. Yo coronaré la cabeza de los que adoren las Sagradas Heridas y la Sangre de Mi Sagrada 
Cabeza a través de esta Corona, con una corona de victoria. 

10. Yo prometo mostrar Mi Sagrada Cabeza un día antes de su muerte a todos los que amen su 
Corona y adoren Mi Sagrada Cabeza por medio de ella, de manera que tengan perfecto 
conocimiento de sus pecados y se arrepientan. 


El 15 de septiembre de 2001, Nuestra Madre dijo que Ella le había pedido a su Hijo Jesús 
bendecir la Corona de Espinas.



lunes, 20 de enero de 2014

CONSAGRACION A MARIA, MADRE DE LA EUCARISTIA







Consagración a María, Madre de la Eucaristía

Dios mío,
Yo creo que eres Uno en naturaleza, Igual en divinidad.
Tres Personas, presentes en la Eucaristía.
Ante Tí, Dios Uno y Trino, me postro en adoración
y Te reconozco como mi Creador, Redentor, Santificador.
Yo, pequeña y débil creatura,
elevada por Tu Gracia a la dignidad de ser hijo(a) Tuyo(a),
deseo vivir las enseñanzas del Evangelio,
ser un miembro dócil de la Iglesia,
aceptar los mensajes
que nos has enviado a través de la Madre de la Eucaristía.
Padre mío,
necesito Tu amor
para dar significado, dirección y propósito a mi vida,
nada puedo hacer sin Tí
al volverme hijo(a) Tuyo(a).
Jesús, dulce Maestro,
deseo conocerTe y amarTe más y más,
alimenta, sostiene y fortalece
mi vida con la Eucaristía,
pan de Dios, el pan de vida, pan vivo bajado del Cielo.
Espíritu Santo,
dame Tu luz
para que pueda comprender, aunque sea por un instante,
todo el infinito amor de la Santísima Trinidad
que se me da en la Eucaristía.
Oh Dios, Uno y Trino,
me consagro a Tí por medio de María,
Madre de la Eucaristía.
Me comprometo, tanto como sea posible,
a asistir diariamente a la Santa Misa
y a recibirTe en mi corazón.
Creo que estás en verdad presente
en los Sagrarios de las iglesias,
donde deseo ir a alaberTe, a adorarTe
y hacerTe compañía.
Madre de la Eucaristía,
Tú quien nos has dado a tu hijo Jesús,
con dolor y tanto amor,
mientras pendía de la Cruz,
ayúdame a vivir en la gracia para siempre estar listo
para recibir a Jesús en mi corazón.
Amén.



Roma, 8 de diciembre de 1994

http://www.madredelleucaristia.it

ORACIÓN DE PROTECCIÓN PARA LOS DÍAS DE PURIFICACIÓN DE LA TIERRA




¡LA ORACIÓN ES VUESTRA PROTECCIÓN Y EL REZO DE MI SANTO ROSARIO EL ESCUDO ESPIRITUAL QUE CIEGA A SATANÁS Y SUS HUESTES DEL MAL!

2 DE ENERO DE 2014 - 8:55 A.M.
LLAMADO DE LA SEÑORA DE TODOS LOS PUEBLOS A LOS HIJOS DE DIOS

Hijitos míos, la paz de Dios esté con vosotros.
Están por comenzar los días difíciles y debéis de estar bien protegidos espiritualmente, para que podáis enfrentar a mi adversario y sus huestes del mal. Cuando mi adversario se manifieste a la humanidad, se intensificarán los ataques para el pueblo de Dios en todos los aspectos de su vida; es por eso hijitos míos, que os llamo a que renovéis vuestra consagración a mi Corazón Inmaculado, para que permanezcáis doblemente protegidos por la coraza de mi consagración.
Muchas naciones hijitos míos, van a comenzar a sentir los efectos de la transformación de la creación. Cuando la tierra comience a moverse, no perdáis la cabeza, ni entréis en pánico; más bien acudid a mi protección y amparo y repetid esta oración que os doy para los días en que la tierra comience a tambalearse.

ORACIÓN DE PROTECCIÓN PARA LOS DÍAS DE PURIFICACIÓN DE LA TIERRA
 
Corazón inmaculado de nuestra Madre María, ampáranos y protégenos; no permitas que el pánico se apodere de nuestras vidas; dadnos paz y serenidad en estos momentos de tribulación. Nos acogemos a ti Madre querida, seguros de que nada nos pasará, porque vos dulcísima Madre nos tienes cubiertos con tu santo manto. No te canses de interceder por tus hijos, para que estos días de purificación nos sean llevaderos y todo se cumpla conforme a la voluntad divina. Jesús y María, salvad las almas y llevadlas a la gloria del cielo.
Gloria a Dios, Gloria a Dios, Gloria a Dios. (Rezar 3 Credos y 3 Magníficat)

Hijitos, conservad la calma en esos días; orad y orad, es lo mejor que podéis hacer. Nada os pasará si permanecéis unidos a nuestros dos corazones; la luz de vuestras lámparas aceitadas con la oración, brillará en la oscuridad de aquellos días. No temáis, la justicia divina pasará de largo al ver la luz de vuestras lámparas.
Todos aquellos hogares donde se tenga la devoción a mi Santo Rosario, estarán doblemente protegidos, porque mi Santo Rosario es el arma más poderosa con que contáis para enfrentar el combate espiritual que se avecina.
El tiempo de la justicia divina es irreversible, pero vosotros hijitos, podéis acortar esos días con vuestra oración; acordaos que el poder de la oración cuando se hace con fe y en cadena, aplaca la justa ira de Dios. La oración es vuestra protección y el rezo de mi santo rosario el escudo espiritual que ciega a satanás y sus huestes del mal. No lo olvidéis; orad a todo instante con jaculatorias e invocando el poder de la Sangre de mi hijo, haciendo mi santo rosario y pidiendo la protección de esta madre que ya está en medio de vosotros.
Venid pues mis niños, tomaos de mi mano y haced cadenas de oración con mi santo rosario y pedid al Padre por la salvación de las almas que están en la oscuridad. Estad listos y preparados mi Ejército Mariano, porque vuestra Reina y Señora ya está en el campo de batalla. Solo espero la señal de mi Padre para dar comienzo a la batalla final que os dará la libertad definitiva sobre las fuerzas del mal. ¡Adelante, pueblo de Dios; ni un paso atrás, el cielo cuenta con vosotros!. Quién es como Dios, nadie es como Dios.
Dad a conocer mis mensajes, hijitos de mi corazón.



domingo, 1 de diciembre de 2013

PEDIDO DE ORACION EN CADENA PARA QUE SEA ABOLIDA LA COMUNION EN LA MANO Y LOS LAICOS DANDO COMUNION.




¡ORAD EN CADENA HIJOS MÍOS, PARA QUE SEA ABOLIDA EN MI IGLESIA LA COMUNIÓN EN LA MANO Y LOS LAICOS DANDO COMUNIÓN, PORQUE ESTE SACRILEGIO HACE LLORAR AL CIELO Y ENTRISTECE A MI PADRE!

NOVIEMBRE 29 DE 2013 - 8:15 A.M.

LLAMADO URGENTE DE JESÚS SACRAMENTADO AL MUNDO CATÓLICO

Mis hijos, que mi paz esté con vosotros.
Todo está llegando a su límite, así mi Padre lo ha dispuesto. El tiempo de la misericordia se está agotando, falta muy poco para que se consuma en su totalidad. Muy pronto vendrá el tiempo de la justicia y todo cuanto veis en la creación será transformado; con el aviso y milagro terminará el tiempo de la misericordia.
El cielo sigue advirtiéndole a la humanidad para que se prepare a este gran acontecimiento que transformará sus vidas. Qué tristeza que muchos no quieren creer y continúan en su cotidianidad haciendo caso omiso a nuestros llamados; hijos de poca fe, si los acontecimientos descritos en la Santa Palabra y en los mensajes que venimos dándole a la humanidad a través de los profetas de estos últimos tiempos no se han cumplido, es por misericordia de mi Padre que se ha abstenido por la intercesión de mi Madre, a que todo se cumpla. El cielo junto con mi Madre intercede por esta humanidad, pero cuando se agote el último segundo de misericordia, todo se desatará. Entended que mi Padre no se complace con la muerte del pecador.
Orad en cadena hijos míos, para que sea abolida en mi iglesia la comunión en la mano y los laicos dando comunión, porque este sacrilegio hace llorar al cielo y entristece a mi Padre. Acordaos que el poder de la oración en cadena, el ayuno y la penitencia, todo lo derrumba.
Me duele y entristece ver cómo muchos laicos y religiosas profanan mi divinidad, tomándome en la mano y otros dándome, como si yo fuera un objeto material o un pedazo de pan; no se dan cuenta que soy yo vivo y real quien se hace vida en vosotros en la sencillez de una historia consagrada. Mirad cómo me ultrajáis, ¿este es el pago que recibo por mi amor?. Muchas almas están en las profundidades del purgatorio y otras se han condenado por esta vil profanación. Noli Me Tangere, ¡no me toques!, porque vuestras manos no son dignas de recibirme y de darme, este ministerio sagrado solo lo he conferido a mis Sacerdotes, Obispos, Cardenales y el Papa, sólo manos consagradas por la unción sacerdotal pueden tocarme.
Haced buenas confesiones, mortificad vuestros sentidos y orad con el salmo 51, que le di a mi siervo David antes de recibirme; si no participáis de mi cena pascual, no podéis alimentaros de mi cuerpo y de mi sangre; os digo esto, porque muchos llegan al final del santo sacrificio a recibirme como si fuera algo mundano lo que reciben. Otros me reciben en pecado mortal, no sabiendo que con esto se están bebiendo el cáliz de su propia condenación. Debéis de confesaros mínimo cada mes, pero si cometéis faltas graves debéis de hacerlo de inmediato; muchos llevan meses sin confesarse, porque según ellos no tienen pecados; os digo, que todos sois pecadores, solo Dios es Santo. ¡Oh qué engañados que estáis y qué falta de evangelización en mi Iglesia!. Os recuerdo las palabras de mi salmo 51 cuando dice: en maldad yo fui formado y en pecado me concibió mi madre (Salmo 51, 7).
Qué tristeza siento al ver a muchos de mis hijos, recibiendo mi Cuerpo y mi Sangre, sin haberse confesado primero. La apostasía ha entrado a mi Casa, muchas de mis Casas permanecen vacías y otras en museos se han convertido y yo, permanezco olvidado en el silencio de sus sagrarios. ¡Oh, qué ingratitud, la soledad y la tristeza me embargan! ¡Qué dolor siento al ver a la inmensa mayoría de la humanidad tan perdida!. Cuando lleguen los días de oscuridad, ya no vais a tener mis casas abiertas, entonces, clamaréis: Señor, Señor, dónde estáis, ven sálvanos y ya no habrá quien os escuche.
Venid a visitarme, no me dejéis solo, es vuestro Padre y vuestro Salvador quien os espera; no desaprovechéis la fuente de mi misericordia que os estoy brindando; venid a calmar vuestra hambre y a saciar vuestra sed; os estoy esperando con los brazos abiertos, para daros mi amor, mi perdón y mi vida en abundancia.
Vuestro Amado, Jesús Sacramentado.
Dad a conocer este mensaje a toda la humanidad.



domingo, 29 de septiembre de 2013




Yo Soy la Madre de La Eucaristía

En la Eucaristía Jesús está realmente presente con su Cuerpo, con su Sangre, con su Alma y con su Divinidad.

En la Eucaristía está realmente presente Jesucristo, el Hijo de Dios, aquel Dios que, en El, yo he visto en cada momento de su vida terrenal, aunque estuviese oculto bajo el velo de una naturaleza frágil y débil, que se desarrollaba a través del ritmo del tiempo y de su crecimiento humano.

Con un acto continuo de fe, en mi Hijo Jesús, yo siempre veía a mi Dios y con profundo amor lo adoraba.

Lo adoraba cuando todavía estaba custodiado en mi seno virginal, como un pequeño brote y lo amaba, lo alimentaba, lo hacía crecer, dándole mi misma sangre y mi misma carne.




Lo adoraba después de su Nacimiento, contemplándolo en la pesebrera de una gruta pobre y sin adorno.

Adoraba a mi Dios en el Niño Jesús que crecía, en el adolescente que se desarrollaba, en el Joven que se inclinaba en el trabajo de cada día, en el Mesías que cumplía con su pública misión.

Lo adoraba cuando era rechazado, cuando era traicionado, abandonado de los suyos y repudiado.

Lo adoraba cuando era condenado y ofendido, cuando era flagelado y coronado de espinas, cuando era llevado al patíbulo y crucificado.

Lo adoraba bajo la Cruz, en acto de inefable sufrimiento, y mientras era llevado al sepulcro y colocado en su tumba.

Lo adoraba después de su Resurrección cuando, por primero, se me apareció en el resplandor de su Cuerpo glorioso y en la luz de su Divinidad.

Hijos amados, por un Milagro de Amor, que solo en el Paraíso lograréis entender, Jesús os ha hecho el don de permanecer siempre entre vosotros en la Eucaristía.


jueves, 18 de julio de 2013

LA COMUNION ESPIRITUAL








La Comunión Espiritual es la reserva de la Vida y Amor Eucarístico, siempre disponible para los amantes de Jesús Eucarístico. Por medio de la Comunión Espiritual, se satisfacen los deseos voraces del alma que quiere estar unida a Jesús, su Esposo. La Comunión Espiritual es una unión de amor entre el alma y Jesús en la Hostia. Esta unión es espiritual, más sin embargo, es real, más real que la unión entre el alma y el cuerpo, "porque el alma vive más donde ama que donde vive," dice San Juan de la Cruz. Fe, Amor y Deseo. Como es evidente, la Comunión Espiritual asume que tenemos fe en la Presencia Real de Jesús en el Tabernáculo. Implica que quisiéramos la Comunión Sacramental, y demanda gratitud por el regalo que nos hace Jesús en este Sacramento. Todo esto se expresa simple y brevemente en la formula de San Alfonso: 

"Creo Jesús Mío que estás real y verdaderamente presente en el Santísimo Sacramento del Altar. Te amo sobre todas las cosas y deseo recibirte dentro de mi alma, más ya que no lo puedo hacer en este momento sacramentalmente ven por lo menos espiritualmente a mi corazón. (Pausa) Como si ya te hubiese recibido, yo me abrazo y me uno totalmente a Tí. Nunca, nunca permitas que me separe de Tí. Amen" 

La Comunión Espiritual, como nos enseña Santo Tomás Aquino y San Alfonso Liguori, producen efectos similares a la Comunión Sacramental, de acuerdo a las disposiciones con que se hace, la mayor o menor vehemencia con que se desea a Jesús y se le tributa la atención que merece. Una ventaja especial de la Comunión Espiritual, es que la podemos hacer tantas veces como queramos,- aun cientos de veces al día;- cuando queramos,- aun en la noche avanzada;- y donde queramos,- aún en el desierto, o viajando en un avión. 

Es oportuno hacer una Comunión Espiritual especialmente cuando asistimos a la Santa misa, y no podemos recibir a Nuestro Señor sacramentalmente. Al recibir el sacerdote su Sagrada Comunión, nuestra alma debiera compartir de ella, invitando a Jesús a nuestro corazón. De este modo, toda Misa que oímos está completa, con el Ofertorio, la Consagracíon Sacrificial y la Sagrada Comunión. Los dos Calices. 

El mismo Jesús dijo a Santa Catarina de Siena en una visión, lo preciosa que es la Comunión Espiritual. La Santa temía que la Comunión Espiritual era nada, comparada con la Comunión Sacramental. 

En la visión, Nuestro Señor sostenía dos Ciborios, y decía: "En este Calíz dorado, pongo tus Comuniónes Sacramentales; y en este Cáliz de plata, tus Comuniónes Espirituales. Los dos Ciborios me son muy agradables." 

Y en una ocasión, Nuestro Señor dijo a Santa Margarita María Alacoque cuando ella se encontraba dirigiéndole tiernos suspiros en el Tabernáculo: 

"Amo tanto el deseo de un alma de recibirme, que me apresuro a venir a ella cada vez que me llama con sus anhelos." No es muy dificil el ver cuánto aman los Santos la Comunión Espiritual. Esta satisface, al menos en parte, los deseos ardientes de unirse con su amado. Mismo Jesús dijo: "Permaneced en Mí, y Yo en vosotros" (Jn. 15:4). No había otra manera de quietar los tiernos deseos que ardían en los corazones de los Santos. "Como el ciervo ansía las corrientes de agua, así mi alma suspira por Tí, Oh Dios, porque mi alma tiene sed de Dios." (Sal. 41:2) Este es el suspiro de amor de los Santos. 

Santa Catarina de Genova exclamaba:
 "Oh querido Esposo (de mi alma); tanto ansío la algría de estar Contigo, que me parece que si muriera, volvería a la vida solo para recibirte en la Sagrada Comunión." 

La Beata Agueda de la Cruz sentía una necesidad tan aguda de vivir siempre unida a Jesús en la Eucaristía, que recalcaba: "Si el Confesor no me hubiera enseñado a hacer Comuniónes Espirituales, no hubiera vivido." 

Igualmente para Santa María Francisca de las Cinco Llagas, la Comunión Espiritual era el único alivio del dolor tan agudo que sentía cuando fué encerrada en casa, lejos de su amado Señor, y especialmente cuando se le prohibió recibir la Sagrada Comunión. En tal ocasión, salía a la terraza de su casa, y mirando en dirección a la Iglesia, suspiraba entre lágrimas: "Felices los que hoy te han recibido en el Santo Sacramento, Oh Jesús. Benditas las paredes de la Iglesia que guardan a mi Jesús. Benditos los sacerdotes quienes están siempre cerca del mas adorable Jesús." Solo la Comunión Espiritual podía satisfacerla un poco. 

Durante el día. Este es uno de los consejos que el Padre Pio de Pietrelcina dió a una de sus hijas espirituales: "Durante el transcurso del día, cuando no te es permitido hacer otra cosa, llama a Jesús, aún en medio de todas tus ocupaciones, con un suspiro resignado del alma, y El vendrá y permanecerá siempre unido con tu alma por medio de Su Gracia y Su Santo Amor. Haz un vuelo espiritual hasta frente el Tabernáculo cuando no puedas estar ahí con tu cuerpo, y ahí derrama los deseos ardientes de tu espíritu y abraza al Amado de las almas mejor que si se te hubiera permitido recibirlo sacramentalmente." 

También nosotros, saquemos provecho de este gran don. ¿Durante los momentos en que se nos pone a prueba o nos sentimos abandonados, por ejemplo, que puede ser más valioso para nosotros que la compañía de Nuestro Señor Sacramentado, por medio de la Comunión Espiritual? Esta práctica santa, puede obrar facilmente para llenar nuestros días con acciones y sentimientos de amor, y nos puede hacer que vivamos en un abrazo de amor el cual depende solamente de que lo renovemos, para que casi ni se interrumpa. 

Santa Angela Merici era extremadamente apasionada de la Sagrada Comunión Espiritual. No solo la hacía a menudo y exhortaba a otros a hacerla sino que quizo dejársela a sus hijas como herencia para que ellas la practicaran depues. ¿Y que podremos decir de San Francisco de Sales? ¿Acaso no parecía su vida como una cadena de Comuniónes Espirituales? El tomo la resolución de hacer una Comunión Espiritual al menos cada cuarto de hora. 

San Maximiliano Kolbe hizo la misma resolución desde su juventud. El Siervo de Dios Andres Beltrami, nos dejó una corta página de su diario personal, el cual es el programa de una vida sin interrupción de Comuniónes Espirituales con Jesús en el Santísimo Sacramento. Estas son sus palabras: "Donde quiera que me encuentre, constantemente pensaré en Jesús en el Santísimo Sacramento. Fijaré mis pensamientos en el Tabernáculo Sagrado, aun por la noche, cuando despierte de mi sueño, adorándolo desde donde esté, llamando a Jesús en el Santísimo Sacramento, ofreciendo el acto que esté llevando a cabo en ese momento. Instalare un cable telegráfico desde mi estudio hasta la Iglesia; otro desde mi recámara y un tercero desde el Refectorio; y tan seguido como pueda, enviare mensajes de amor a Jesús en el Santísimo Sacramento." ¡Que torrente de afectos divinos deben haber pasado por esos cables! 

Igualmente durante la noche. Los Santos estaban ansiosos de usar estos y otros medios santos, a fin de encontrar un escape para sus corazones desbordantes, pues ellos sentían que no habian avanzado aún bastante en su esfuerzo por amor. 

"Entre mas Te amo, lo menos que Te amo," exclamaba Sta Francisca Xavier Cabrini, "pues quisiera amarte más, mas no puedo. Oh, ensancha, ensancha mi corazón." 

Cuando San Roque fué puesto en la prision al ser convicto de vagabundo peligroso, estando en su celda tenía siempre la mirada fija en la ventana, al mismo tiempo que oraba. El guardia le preguntó: "¿Qué es lo que estás mirando?" El Santo le respondió: "Estoy viendo la torre de la Iglesia." La torre le recordaba de una Iglesia, un Tabernáculo, y de Jesús Eucarístico, inseparablemente unido a su corazón. 

El Santo Cura de Ars, decía a su rebaño: "A la vista de una torre de Iglesia, ustedes pueden decir: Jesús está ahí, pues ahí hay un sacerdote que ha celebrado Misa." 

El Beato Luis Guanella, al viajar en tren con peregrinaciones a varias parroquias, acostumbraba siempre aconsejar a los peregrinos que dirigieran sus mentes y sus corazones hacia Jesús siempre que vieran la torre de una Iglesia a través de la ventana del tren. "Cada campanario," solía decir, "señala una Iglesia, en donde hay un Tabernáculo, donde se celebra una Misa, y donde esta Jesús." 

Aprendamos una lección de los Santos. A ellos les gustaría compartir una chispa del amor que arde en sus corazones. Hagamos la resolución de hacer muchas Comuniónes Espirituales, especialmente durante los momentos más arduos del día. Así, muy pronto penetrará en nosotros el fuego del amor. De algo muy consolador, nos asegura San Leonardo de Port Maurice, y eso es ésto: "Si ustedes practican el Santo ejercicio de la Comunión Espiritual bastantes veces al día, en un mes se encontrarán completamente cambiados." ¿Apenas un mes; está claro, verdad?